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Los discursos en las ciencias históricas o ¿quién escribe la Historia?

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Por: Sandra Cristina Hernández Gutiérrez

"El ensayo es la ciencia sin la prueba explícita".

J. Ortega y Gasset

¿Cuál es la verdadera la historia?...la que escriben los que vencen, la que convence, o al menos confunde. Esa es, la historia de la humanidad, dibujada tras el paso del tiempo y sus variables concepciones, discursos e historiadores.

Tras la fisonomía de las historias encontramos un páramo desde donde diferentes escuelas instruyen diferentes formas de pensar y de ver acontecimientos del pasado. Detrás del análisis de cada sociedad humana, el sabio permitió encontrar en el pasado las causas que dieran origen a los hechos ocurridos en el presente, pero a través de diferentes visiones.

Fue Polibio, un sabio de la antigüedad, quien por primera habló sobre la concepción cíclica de la historia, un resultado compatible con el progreso, pues relaciona unas culturas con otras. Donde las sociedades o culturas son las protagonistas de la Historia.

Pretendo mostrar cómo el desarrollo social y la conducta humana actual, no son logros del presente, sino que se apoyan en el conocimiento de los hechos pasados; y que el conocimiento es una progresión de ideas y acciones que se juntan y han sido transmitidos a través de las épocas. (J. Jaramillo. La aventura humana). 

La historia es el resultado de quien la cuenta, del que la escribe y describe. En el siglo XVIII el conocimiento histórico era un simple relato de hechos salvados, es cuando el hombre comienza a preguntarse por su pasado. Pero entonces surge el problema de que los dominantes confundieron su pasado con el la colectividad y consideraron los hechos  históricos como objeto de la historia.

Mientras no haya agua suficiente en un pueblo, casi no se piensa en otra cosa. Cuando al fin se instala un medio de abastecimiento, ya no se piensa en el agua. La abundancia mata el deseo y hace nacer aspiraciones nuevas. (J. Figueres 1973)

La interpretación del hecho histórico como realidad aséptica y objetiva, no surge hasta que el positivismo (Ranke) asume que para hacer historia basta con dejarse llevar por los documentos. Se renuncia a la interpretación.

Hechos que solamente eran contados por los que podían hacer la historia- a su Imagen y Semejanza- para un pueblo que solo quería escuchar la verdad de los vencedores.

El positivismo deviene en una negación del sujeto al margen de unas estructuras del saber que se ve incapacitado para desarrollar ideas propias, negando a su vez el uso crítico de la información que sus percepciones le ofrecen, resultado en una negación del objeto.

Es la  defensa de una noción de objetividad en que el conocimiento del objeto de estudio se halla empañado por la experiencia subjetiva.

La legitimación histórica de los discursos proviene de la interrogante ¿qué es la verdad? ¿Cuál es el método de conocimiento y validación para llegar a ella? Resulta dos respuestas enfrentadas entre sí; una establece una separación entre información procedente del objeto de estudio e información procedente del sujeto, y afirma una diferencia radical entre sujeto y objeto optando por potenciar uno de los dos.

La historia era la reconstrucción de la "memoria" tal cual se desprendía de las fuentes; era la reconstrucción de los hechos tal como habían sucedido; era la ciencia de lo particular. De más está decir, que un conocimiento histórico encerrado en estos estrechos límites, pronto debía evidenciar su incapacidad explicativa, sobre todo, una vez que comenzaron a fortalecerse las otras ciencias sociales. Pero dentro de los marcos de su época, la historia historizante significó un aporte concreto al conocimiento histórico.

Hasta entonces las categorías del pensamiento premoderno se habían basado en una comprensión de la existencia humana centrada en la repetición cíclica de una identidad originaria arquetípica.

Con el paso del tiempo las ciencias históricas fueron definiéndose en su tarea como esencialmente heterogéneas respecto a las naturales. Ya aparece el materialismo histórico oponiéndose radicalmente al positivismo.

Se inicia la puesta en marcha de la historia de las estructuras representada por corrientes como la escuela francesa de "Annales" y el marxismo como teoría general del movimiento histórico, heredera directa del proyecto de progreso moderno en su modalidad alternativa a la originaria fórmula liberal.

Más allá de sus encuentros y diferencias estas tendencias incluyen como novedad un nuevo modo de gestión textual del concepto histórico del tiempo.

Es a través de la noción de estructura, que estas dos escuelas analizan la historia, la cual pretende ser un principio de causalidad interna entre los fenómenos históricos de mayor alcance que la superficial narratividad de la historia-relato positivista.

En este caso, una teoría mas completa sobre la interpretación de la historia, sus métodos tiende a definir adecuadamente las categorías históricas: modo de producción, formación económico-social, relaciones de producción.

Este método no es una herramienta que pueda abandonarse después de usada. En su aplicación cotidiana todo el pensamiento no autónomo ni sistemático se pierde en el olvido, porque el camino del conocimiento del mundo es el camino del conocimiento de la relación que con el mundo tenemos como seres cognoscentes.

No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia". (P.37-38 del Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política).

En las escuela marxista este discurso depende de las condiciones subjetivas y de la conciencia revolucionaria del cambio. Donde la conciencia no puede desarrollarse sin una consistencia ideológica, dado que es conciencia de pertenencia a un colectivo, de su origen, su destino, sus reivindicaciones y sus estrategias de lucha.

La superestructura es el ámbito en donde surgen el pensamiento revolucionario y las teorías acerca del conflicto. Es la contradicción empuja al cambio de conciencia, y una vez reunidas estas condiciones supra e infraestructurales, la revolución económica origina un cambio en las instituciones políticas. O sea, las contradicciones están fuera, pero hasta que el sujeto no las percibe no puede superarlas.

Resulta un método poderos de describir la historia, un análisis desde donde el hombre y sus contradicciones es el principal protagonistas. Es el análisis concreto de las sociedades humanas y su desarrollo. El marxismo optó por estimular algo más el análisis coyuntural como vehículo estimulante de un proyecto de progreso firmemente asumido desde los parámetros de la igualdad y libertad.

En Cuba, tras el paso de la Revolución de 1959, se asumió este discurso histórico, el que ha sido aplicado durante 50 años consecutivos sin nuevos métodos ni análisis sobre las características nuestras.

Desde este discurso la historia se empleó como un instrumento en la lucha ideológica y que, al no ir más allá de la unión esquemática entre teoría y exposición, el resultado es una historia desde arriba que se centra en las acciones y decisiones de personalidades conspicuas, que se diferencia de la historiografía burguesa en su posicionamiento ideológico y acción política.

El resultado es lo irreverente parcial del discurso, en busca del extrañamiento de una "realidad" que no sólo subsiste en la tensión  entre interminables "juegos del lenguaje", sino, también, en los actos concretos en los que éstos tienen lugar.

La escuela de Annales muestra tres niveles de interpretación: en relación a su época, a la interacción con las otras ciencias sociales y al estado de desarrollo de la disciplina histórica misma.  

Desde el momento de fundación de la revista —1929— a la fecha, la "escuela" de los Annales, ha recorrido tres grandes fases que esquemáticamente podemos resumir en los siguientes grandes momentos: el nacimiento de los Annales, período en el cual los precursores se dieron a la tarea de fundar una nueva corriente historiográfica; los años de Braudel, que constituyen una etapa de transición entre el proyecto originario y la "nueva historia" y, finalmente, esta última fase, que podríamos definir como los años de la dispersión del discurso histórico en Francia. El recurso a la historia total, el reconocimiento de la relación pasado/presente en la escritura de la historia y la historia-problema.

Muy cercana a estos postulados se situaba la crítica marxista, para la cual el individuo está socialmente determinado y su conocimiento y actividad no son abstractos sino concretos vinculados indisolublemente a una praxis.

Marc Bloch y Lucien Febvre, en su oposición al reduccionismo político de la corriente historizante, insistieron en que la historia no debía circunscribirse a los aspectos políticos, militares y diplomáticos, sino que debía interesarse también por los otros campos, variables y procesos que intervienen en el curso de la historia.

"Historia, ciencia del cambio perpetuo de las sociedades humanas", L. Febvre

Braudel innovó en el campo de la historia al introducir, en la explicación de los hechos históricos, las "duraciones" (la corta, la mediana y la larga duración).

La metodología ofrecida por Fernand Braudel para afianzar lo propuesto por Febvre se va fundamentar en la integración del espacio y la geopolítica en el discurso histórico; a partir de lo cual configura un discurso funcionalista en el que el papel del individuo es reducido al mínimo posible.

Braudel ideó una estructura caracterizada por sus distintos ritmos de evolución: la “geohistoria”, la estructura social de los “destinos colectivos y movimientos de conjunto”, y “los acontecimientos, la política y los hombres”.

Pero sucede que esta estructuración crea un esquema holista en el que no encontramos relación causal entre sus partes. Al enmarcarlo todo en una explicación determinista, apenas aporta datos de la transición del feudalismo al capitalismo.

La principal novedad teórica con la que suele asociarse la escuela de la ‘nueva historia’ en el ámbito científico, es la idea de la multiplicidad de tiempos históricos, de diferentes planos temporales y velocidades, en los que, y con las que, se mueven los procesos históricos. Se trata, antes que nada, de la contraposición en la historia de la ‘duración larga’ frente al tiempo ‘corto’.

El proyecto Annales recoge otra característica de los años de posguerra: el rechazo a la política, núcleo central de la historiografía tradicional. El descrédito de la vida partidaria, la visualización del Estado como cuerpo extraño a la sociedad, la imperiosa búsqueda de vías nuevas, la corrupción de los políticos, el ascenso de los movimientos fascistas.

Los Annales no pretendían narrar los acontecimientos, sino conceptualizar y problematizar el desarrollo histórico. El proyecto Annales en alto grado fue la revelación de un discurso histórico en oposición al discurso histórico dominante.

08/05/2012 04:47 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

La prensa, bastión de la Revolución Cubana

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Por: Sandra Cristina

Desandando la    prensa prerrevolucionaria

Quienes desconocen la extensa trayectoria del periodismo cubano, quizás piensen que las características de nuestra prensa socialista, se asentaron desde el mismísimo surgimiento de los medios de comunicación en las filas de la escuadra especializada en informar y orientar al pueblo. Sin embargo, antes del triunfo de enero de 1959, era otra la historia.

El siglo XX deviene momento exclusivo para el desarrollo de la profesión periodística en Cuba. El advenimiento de una serie de hechos, aparejados a la marcha de la República Neocolonial (1902-1958) otorga a la prensa cubana características excepcionales en su historia. Ofrecemos, pues, un paneo por la situación del periodismo en tan singular etapa.

Dentro del progreso al cual nos referimos, no podemos dejar de citar algunos acontecimientos que menciona Juan Marrero en Dos siglos de periodismo en Cuba como son la irrupción de las nuevas tecnologías de impresión y la inserción de la fotografía como elemento fundamental en revistas y periódicos. Además, el nacimiento de un servicio que las empresas periodísticas más solventes incorporan a las redacciones: las agencias cablegráficas.[1]

Irrumpe la segunda década de la centuria y la perla de las Antillas se anticipa a sus vecinos de América Latina para ser la primera en establecer la radio en 1922, aunque la inauguración oficial no ocurre hasta un año después por Luis Casas Romero. Luego, a mediados de siglo se incorpora a los medios ya existentes, uno más completo y aglutinador: la Televisión. [2]

Todos estos acontecimientos repercuten considerablemente en la agilidad, actualidad y dinamismo del ejercicio periodístico; sin apartar el espacio cada vez mayor que ocupan la propaganda y la publicidad dentro del sistema de los medios de prensa. Precisamente el desarrollo de este fenómeno, garantiza en extraordinaria medida el sostenimiento y avance indiscutible de tantos periódicos, emisoras y canales de TV en esa época. [3]

A la par de ese oportuno desarrollo, la sombra capitalista resguarda sus intereses en cada sector de la nación cubana. Según Ernesto Vera y Elio Constantín en El periodismo y la lucha ideológica, durante los años de la república mediatizada la prensa dominante en Cuba tuvo un carácter netamente imperialista, reaccionario como consecuencia de la situación semicolonial.[4]

Ambos autores resumen en El Periodismo y la lucha ideológica, las características de esta prensa del modo siguiente:

  • Fue un medio utilizado para negar y ocultar las mejores tradiciones de las luchas independentistas de nuestro pueblo.

  • Fue un permanente difamador de la ideología de la clase obrera, el marxismo-leninismo, y su más firme exponente: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) primero y, posteriormente, también los demás estados socialistas.

  • Apoyada en falsos valores, trató de sembrar en la conciencia de nuestro pueblo la frustración, el conformismo, el fatalismo geográfico y político y, muy especialmente, el anticomunismo.[5]

Resulta preciso añadir que durante los años de la Segunda Guerra Mundial la campaña antifascista que se llevaba mundialmente también tuvo ecos en Cuba. Durante ese período gubernamental Fulgencio Batista —el hombre fuerte de Cuba— "que era muy hábil, muy sagaz en la politiquería, le dio apoyo a los periodistas para fundar el Primer Colegio de Periodistas de América Latina (1943) y para hacer antes el Primer Congreso de Periodistas cubanos en el año 1941".

De esta manera, con todo el apoyo propiciado por Batista y las subvenciones del gobierno, la prensa dominante se imbricaba a los intereses del gobierno. Sin embargo, como expresión del auge de las luchas revolucionarias "se dan determinadas condiciones[6]que permiten la circulación legal de alguna prensa revolucionaria".[7]

Añaden además, Ernesto Vera y Elio Constantín, que algunos años después, la agudización de la campaña anticomunista patrocinada por Estados Unidos contra el campo socialista obstaculiza esta "apertura informativa".

Durante el período de los gobiernos auténticos y principalmente en el que correspondió a Carlos Prío la embestida contra las ideas revolucionarias, principalmente las marxistas y leninistas alcanzó niveles sangrientos. Más, presumimos que debido a su conformidad con una buena suma de billetes al retirarse del gabinete presidencial, Prío optaba por mantenerse indiferente ante los severos asomos críticos que denunciaban sus fechorías.

Con el golpe de estado de Batista, otra bien distinta sería la situación del periodismo. No obstante, podemos resumir que la seudorrepública resultó fecunda en publicaciones de todo tipo. El periodismo militante pudo desenvolverse en la en la legalidad y semilegalidad salvo en regímenes dictatoriales como los de Gerardo Machado y el ya mencionado Fulgencio Batista.

El rostro de la prensa escrita

Hemos hecho referencia a dos tendencias dentro de la prensa cubana antes del triunfo revolucionario de 1959; una dada por el servilismo a los intereses del régimen (prensa dominante) y otra que repudia la injusticia y abraza las transformaciones políticas profundas.

Dentro de la primera no podemos dejar de mencionar a las grandes empresas periodísticas de Cuba: Diario de la Marina (1844), El Mundo (1901) y El País (1941).

Diario de la Marina, durante los años de gobierno auténtico, no denunció los robos ni el gangsterismo aunque sí aprobó la práctica del divisionismo en la clase obrera y la imposición del mujalismo. Tampoco lo hizo el diario nacido en los albores del siglo. "Sus intereses «serios» estuvieron muy por encima del pueblo. Pero se las arreglaba para mantener una aparente equidistancia entre el poder y sus adversarios."[8] (Pueden incluirse también en esta tendencia reaccionaria, a otros tantos cuya política dependía de los intereses del gobierno de turno. Pero consideramos que no pueden faltar en este recuento algunos como Alerta (1936), Avance y El Crisol, que son considerados "hijos" de los grandes diarios mencionados anteriormente.

Contrarios a estos periódicos subordinados a la burguesía nacional surgieron otros preocupados por la defensa de de los intereses del proletariado y de los sectores más humildes del pueblo. Justicia[9]Bandera Roja[10]La Palabra y Línea, fueron antecedentes sobresalientes de la publicación Noticias de Hoy (1938) y que desempeñó un extraordinario papel como servidor de la causa antiimperialista del pueblo cubano, de la lucha contra la explotación, por el socialismo y la paz"[11]

La década del 30 devino momento propicio para la circulación de la prensa comunista y revolucionaria. Además, incluimos en esta secuencia de voceros de las ideas justas a El centinela,[12] Mella[13]La Palabra, la revista Masas y Mediodía. A diferencia de la corta duración de estas publicaciones, Noticias de Hoy disfrutó de una existencia legal en etapas semidemocráticas. Sufrió después el asalto, la persecución y la censura hasta ser clausurado definitivamente a raíz del asalto al Cuartel Moncada.

El período posterior al cuartelazo del 10 de marzo suscitó la concurrencia de una prensa llamada por Vera como "prensa masiva", al referirse a la nacida de la clandestinidad y que figura como clave dentro de los momentos de la historia del periodismo progresista en cuba antes del triunfo de la Revolución. No adentraremos nuestro análisis y en esta etapa pues no se circunscribe al marco de nuestra investigación y sí la consideraremos para futuras investigaciones.

La voz de la  radio y las raíces de la TV

La radio en Cuba se fundó a principios de la década del veinte. Este medio alcanzó un sorprendente arraigo popular en nuestro país y fuera de él. Diez años después de su inauguración, en la isla había sesenta y dos emisoras, lo que la situaba en el cuarto lugar del mundo.

Sin embargo, no es hasta la década del cuarenta que este medio adquiere un impetuoso desarrollo. Cifras ofrecidas en Dos siglos de periodismo en Cuba, refieren 156 instalaciones radiales en el país hacia finales del decenio. Surgen dentro de este período, la CMQ (1942) y Radio Reloj (1947).

Los micrófonos de la CMQ estuvieron a disposición de las nuevas generaciones, —estudiantes y profesores de la Universidad— para pronunciarse y constituyó la trinchera combativa de Eduardo Chibás en su lucha contra la corrupción administrativa y otros males sociales.

En esta apretada síntesis del impacto logrado por el medio radial en Cuba, no podemos olvidar a dos figuras: Guido García Inclán con "El periódico del aire" en la emisora COCO, y José Pardo Llada en Unión Radio con un timbre de voz exclusivo y un mensaje populista.

Hacia la mitad del siglo XX, Gaspar Pumarejo inaugura Unión Radio Televisión, Canal 4 (1950). Los hermanos Goar y Abel Mestre, abren más de un año después el canas6, CMQ. "Luego Amadeo Barletta pone en funcionamiento el canal 2. Y con posterioridad se crearon los canales 7, 11 y 12, este último en colores"

El medio de comunicación televisivo tuvo poco alcance en sus primeros años de fundado. Como dato interesante sobre las posibilidades que abría a la publicidad la llegada de la imagen, el 75% de su programación iba encaminada al entretenimiento y los anuncios publicitarios. Los espacios noticiosos eran mínimos y los acontecimientos que reflejaban prescindían —como lo hacía la prensa escrita— de temas relacionados con la crisis social y los atropellos de las fuerzas represoras del gobierno.

Constituye este, un breve acercamiento a la historia de la prensa en las décadas que nos atañen —1940 y 1950— fundamentalmente.

La Revolución en el Poder y la nueva prensa revolucionaria. Luces y sombras

El esperado triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, con Fidel Castro a la cabeza del movimiento, no solo trajo consigo cambios sociales relevantes. Significó el comienzo de una nueva etapa, para la población, para la nación y por supuesto para los medios de prensa. Por esa época muchos empresarios de la prensa capitalista ya habían abandonado el territorio nacional para hacer causa mercenaria con el imperialismo yanqui. Solo unos pocos de estos periódicos fueron intervenidos por el nuevo mandato, y otros, fueron sustituidos por una nueva vertiente discursiva que dejaba ya entrever, cuál era el verdadero objetivo de la revolución cubana. La nacionalización de la gran prensa en Cuba fue resultado de un proceso, al tiempo que se reanudaron o nacieron medios de comunicación al servicio de la Revolución.

El papel de la prensa alternativa que se creó con el triunfo de la Revolución fue construir una muralla contra la manipulación de la realidad. Se trataba de Cuba, que constituye un caso único visto la diferencia enorme entre la representación ideológica transmitida por los medios occidentales y la realidad del país.

La estrategia del estado en esos años fue convertir a los medios de prensa en un arma poderosa con el objetivo de dar la información objetiva a los ciudadanos, además de defender el orden político, económico y social establecido, por diversos medios eficaces, tales como la propaganda política a través de los discursos y sobre todo, los editoriales en primera plana.

"Los medios de comunicación son en una amplia medida, (…) los transmisores más que no los creadores de las causas y de los efectos de los que por lo general se ocupan los historiadores", comenta Michael Schudson, a propósito de las lagunas metodológicas y teóricas que en la actualidad dificultan el camino a quienes se proponen hacer la historia de los medios de comunicación, los cuales "se desarrollan en el telón de fondo, no en primer plano ocupado por el acontecimiento de las principales líneas de los temas históricos."[14]

Serrano establece que "para que el Sistema de Comunicación Pública pueda verse modificado por un cambio del Sistema Social, sólo se requiere que le sea dependiente. Pero si además sucede que a veces el Sistema Social resulta afectado por la transformación del Sistema Comunicativo, esa interdependencia supone, por definición, la independencia suficiente para que el Sistema de Comunicación llegue a tomar la iniciativa del intercambio."[15]

El desarrollo de un Sistema Comunicativo con cierto grado de autonomía discurre paralelo al desenvolvimiento del Sistema Social, si bien no siempre existe sincronía. Ambos sistemas "están organizados de modo diverso y sus componentes satisfacen en cada caso funciones específicas que nunca hasta ahora han aparecido completamente reguladas por el control del otro."[16]

Cada uno cuenta entonces con procesos internos e independientes de ajuste, eso sí, provocados por la afectación del otro, y que se resuelven "según las leyes que regulan el funcionamiento del propio Sistema afectado y no según las que rigen el funcionamiento del afectante…

Los primeros tres años de la Revolución Cubana; época pletórica de cambios políticos y sociales subvirtieron todo el régimen imperante, encauzando al país por un nuevo derrotero de igualdad social. Objetivo que recabó en el imprescindible concurso de los medios de comunicación como vehículos difusores de la nueva realidad, solo posible de lograr con el esfuerzo aunado de toda la sociedad.

Los medios de comunicación participan junto a otras instituciones sociales (la familia, la escuela, la iglesia) en la tarea de control sobre las representaciones sociales de cada individuo. Por la capacidad educadora y formadora del ser humano, estas instancias controlan y conducen los rumbos de la producción y la oferta de información. Desde esta perspectiva, son modalidades de control social por el recurso a la información todas las acciones que inciden en la enculturización de las personas: estudios reglados; manifestaciones culturales, artísticas, rituales o recreativas; oferta de noticias que circulan por sistemas informales o por los MCM (Medios de Comunicación de Masas)

Con la nueva situación que se creaba en Cuba con el triunfo de la insurrección armada encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, se abrían a la prensa revolucionaria nuevos horizontes de una amplitud sin precedentes en nuestro país, pero al mismo tiempo se planteaban nuevas tareas de una magnitud también sin precedentes en Cuba.

La prensa en general sufría de inmediato las transformaciones irreversibles, pero a la prensa revolucionaria en particular le correspondía la extraordinaria tarea de transformaciones, no solo en el contexto de los profundos cambios que comenzaban a operarse en toda la sociedad cubana, sino también, y sobre todo, a contribuir a ser vehículo de esos profundos cambios políticos, económicos y sociales.

Por tanto a esa prensa le urge la tarea de contribuir eficazmente, como medio masivo de comunicación, a impulsar, esclarecer y acelerar las profundas transformaciones que comienzan a operarse en nuestra sociedad, y por supuesto, transformarse ella misma simultáneamente con las transformaciones dirigidas por las fuerzas revolucionarias que van asumiendo el poder.

En este fenómeno, surgido al calor de la lucha insurreccional nacional liberadora y revolucionaria, encontramos en la prensa consecuente con esa lucha los elementos de síntesis más completos que expresan la riqueza política e ideológica de la revolución cubana.

No solo vemos un Ejército Rebelde, sino que está presente también la contrapartida antagónica una prensa de una prensa de riesgo y heroísmo que llega al pueblo y comprueba que nuestro país

Hasta ahora se ha comprobado cómo los medios de comunicación, entre ellos la prensa, son dirigidos (reformados cuando es necesario) hacia el establecimiento y permanencia de instituciones integradoras de determinado sistema social. Son acoplados a dicho sistema para actuar en consonancia y facilitar que estos se establezcan en las categorías mentales de los elementos de la sociedad.

Gracias a estos acoples y mediaciones, se logra la hegemonía social (duradera o no) de determinado orden, condicionando a las personas desde la propia idiosincrasia, la cultura popular, que legitima entonces los puntos de vista ofrecidos como propios. Se puede comprobar que de esta manera funcionan en la actualidad las sociedades del mundo, con mayor o menor éxito por parte de las instituciones detentadoras del poder.

"Los sesenta" han sido codificados en la memoria, con razón de sobra, como la época heroica, por la Reforma Agraria y las que le siguieron en corto tiempo, por la rápida victoria sobre la invasión de Playa Girón, y la menos rápida pero igualmente contundente sobre la contrarrevolución interna. Por la crisis de octubre, que tensó al máximo la cuerda de la confrontación mundial, y permitió a Fidel Castro desplegar sus cualidades de líder y de estadista. La humanidad tendría que reconocerlo desde entonces como una figura de talla mundial y no sólo como el jefe de la revolución que había triunfado en la isla más grande del Caribe. No fue el alineamiento el signo de su grandeza sino la singularidad y la justeza de sus posiciones y la capacidad, la coherencia y la valentía para defenderlas.

En los dos primeros años el debate giró esencialmente sobre el rumbo de la revolución, y esto se reflejaba en una prensa que conservaba la configuración del espectro mediático precedente a la victoria de enero de 1959. Hago la salvedad del diario Revolución, creado como órgano del Movimiento 26 de Julio, y el diario del Partido Socialista Popular, Noticias de Hoy, que volvía a ver la luz después de muchos años de prohibición. Tal vez el puntal de mayor prestigio en la prensa de entonces era el semanario Bohemia, con medio siglo de presencia en la vida nacional. Y con un papel crítico reconocido en el manejo de los vaivenes de la política.

El debate sobre el marxismo y la cuestión de la opción por el socialismo, se convertiría en una de las prioridades en la agenda a medida que avanzaban los sesenta. Sobre la divulgación del marxismo y también sobre el marxismo mismo como teoría. El rumbo revolucionario se había definido ya como socialista; se introducía, desde posturas autóctonas (en términos de legado independentista y de soberanía actual) al contorno del socialismo existente, y asumía el marxismo y el leninismo como matriz teórica. El debate público cubano se ha desarrollado, profundizado y expandido durante las dos últimas décadas. El ejercicio del debate constituye un medio para el compromiso y la cooperación sociales. La mezcla de los discursos políticos y los culturales ha caracterizado a la esfera pública cubana.

A decir de la Dra.C. Alina Bárbara López Hernández, "El sector que representó la visión más ortodoxa de la cultura, que fue de hecho un grupo decisor en la etapa y por tanto sus concepciones dejaban de ser simples opiniones personales para convertirse en políticas culturales, estuvo compuesto en su mayoría por intelectuales que provenían del Partido Socialista Popular (PSP), entre los que podemos mencionar a Mirta Aguirre, Edith García Buchaca,[17] José Antonio Portuondo y Blas Roca como los más activos y que, desde el periódico Hoy, órgano del PSP, estuvieron entre los artífices de las posturas dogmáticas que conducirían más adelante al período conocido como Quinquenio Gris."

El rumbo tomado por la Revolución, para avanzar y defenderse, también fue de diversas maneras ideológica y políticamente polémico al interior de las fuerzas actuantes dentro del proceso revolucionario.

En los primeros meses existía un alto espíritu de lucha, pero existían desiguales niveles de compromiso con la opción socialista y las alianzas establecidas internacionalmente. La mayoría se había identificado plenamente, pero también convivían sectores con preocupaciones, dudas y desacuerdos explícitos o implícitos en su quehacer.

En el campo cultural se podían definir tres corrientes con poder: la que se agrupaba en torno al recién creado Consejo Nacional de Cultura (CNC), la que representaba el ICAIC, y la que se había conformado en torno a Revolución, más concretamente a su suplemento cultural Lunes de Revolución. Cada uno tenía su área de competencia y sus enfoques de qué hacer y cómo hacerlo.

Las confrontaciones con la realidad fortalecían o desgastaban la credibilidad y el compromiso con el proyecto y su proceso como un todo. Dependía de diversos factores personales y coyunturales. Se presentaron alternativas de definiciones radicales, no exentas de dramatismo e incluso de desgarraduras. Así llegaron las distancias y las rupturas.

La sociedad cubana y sus dirigentes todavía se estaban organizando, o reorganizando, estructuras de poder en su dirección revolucionaria, donde la autoridad fundacional para delimitar responsabilidades podía ser, y fue, objeto de litigio. Para esa época era comprensible que una parte de los creadores e intelectuales se sintieran preocupados por las tajantes medidas tomadas por el nuevo gobierno revolucionario. Los antagonismos de la lucha política e ideológica presentes en la sociedad de la época no estaban a la vista para todos, o no se querían ver o no se valoraban de igual manera.

Hay que tener presente, además, que el socialismo, como dirección estatal-partidaria a escala internacional, tenía ya un expediente de errores y abusos de poder que se habían dejado sentir con fuerzas en la esfera del trabajo con artistas e intelectuales.

 

 

02/05/2012 01:53 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

¿Preparan un Golfo de Tonkín persa?

20120426173421-the-aircraft-carrier-enterprise-580x309.jpgJohn LaForge
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El portaaviones Enterprise ha llegado al Golfo Pérsico aunque es un objetivo antiguo y lento y un pararrayos potencial para la guerra contra Irán. Como me dijo un marino en retiro el mes pasado: “Un par de torpedos harían tambalear la cosa, y nos veríamos de nuevo ante el Álamo, el Maine, el Lusitania, Pearl Harbor, el Golfo de Tonkín y el 11-S, con Irán en el punto de mira”.

El Enterprise se suma innecesariamente al grupo de ataque del portaaviones Lincoln de 100.000 toneladas que ya está en el Golfo con su tripulación de 3.200. TV-Novosti informó el 10 de abril que el presidente Obama envió en marzo su segundo grupo anfibio de ataque al Golfo. Esos barcos armados incluyen un submarino nuclear, un escuadrón de helicópteros de marines y más de 2.000 marines.

Con 51 años, el Enterprise es el barco más antiguo en la Armada, y ha estado en acción desde la Crisis de los Misiles con Cuba en 1962. Desde el bombardeo de Laos en 1973 y el bombardeo en 1986 de Libia, a los 360.000 kilos de municiones que disparó sobre Afganistán en 2001, el Enterprise ha ayudado a mantener una cadena de situaciones productoras de atrocidades que no tiene fin a la vista.

La misión en el Golfo del Enterprise es su última ya que será sacado del servicio activo en otoño de este año. Pero no tiene sentido alguno como maquinaria bélica ya que hay a disposición 11 portaaviones más nuevos y sofisticados. Por cierto, el Enterprise es un inconveniente inmensamente costoso, un montón letal de chatarra peligrosa. Sus reactores y desechos de combustible ferozmente radiactivos requieren una eliminación peligrosa y costosa y aislamiento de largo plazo de la ecosfera por ser material de desecho nuclear.

Por lo tanto el Enterprise, el primer portaaviones nuclear de la historia, ronda por el Golfo con montones de pólvora. Su “grupo de ataque 12″ consiste de: Ala Aérea de Portaaviones 1; crucero de misiles teleguiados Vicksburg; y Escuadrón de Destructores 2, que incluye los destructores de misiles teleguiados Nitze, Porter y James E. Williams. El Enterprise mide 342 metros de largo, pesa 94.000 toneladas, tiene 8 reactores de propulsión, cuatro timones de 35 toneladas, dos gimnasios, una tripulación de por lo menos 3.100, una estación de televisión y -sin duda para demostrar una prensa libre- un periódico diario.

El gobierno sabe que su pérdida en alta mar sería más barata que el retiro, y si puede amedrentar al país para que haga otra guerra, nuestros fabricantes de municiones y mercaderes de armas seguirán nadando en miles de millones de dólares de los fondos públicos en defensa de la libertad y de la paz.

En enero, cuando el secretario de Defensa Leon Panetta dijo por primera vez que enviaría el Enterprise al Golfo “para enviar un mensaje directo a Irán”, el precio de la gasolina aumentó vertiginosamente y se mantuvo alto. Casi se pensaría que a los gigantes petroleros les gusta la guerra. A las corporaciones contratistas privadas del Departamento de Defensa ciertamente les gusta.

Para lograr que la opinión pública y la OTAN apoyen la guerra contra Irán, los partidarios de la guerra tienen que dejar de lado nuestros síndromes de Vietnam, Iraq y Afganistán y atemorizar a Rusia, China e India. ¿Qué sería mejor que aparentar como si Irán hubiera comenzado la guerra? El despliegue del Enterprise es escalofriante en el contexto de anteriores provocaciones de “bandera falsa” en la región. Como antes en el Affaire Lavon, cuando Israel realmente atacó al barco espía estadounidense Liberty el 8 de junio de 1967 -utilizando cazas bombarderos jet sin identificación y torpedos- culpando inicialmente a Egipto en un intento de involucrar a EE.UU. en la guerra. Israel afirmó posteriormente que lo atacó porque pensó que era un barco egipcio, pero nadie fue acusado o castigado. Ward Boston, Abogado Sénior de la Armada en el Tribunal de Investigación, dice en un afidávit de 2002:

“Tanto [el principal investigador] almirante [Isaac] Kidd y yo creímos con certeza que este ataque, que costó la vida a 34 marineros e hirió a 172, fue un esfuerzo deliberado de hundir un barco estadounidense y de matar a toda su tripulación”.

Hoy en día el Enterprise no tiene nada que hacer fuera de actuar como la más grasienta presa fácil de la historia. Nadie debiera creer que Irán es suficientemente estúpido como para caer en la trampa.

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26/04/2012 17:34 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

Aumenta el número de cotorras cubanas en Villa Clara

Aumenta el número de cotorras cubanas en Villa ClaraBandos conformados por más de 80 cotorras cubanas demuestran la recuperación de esa especie en el  Área Protegida Hanabanilla, luego de la ejecución de un programa de preservación por más de una década.

Rafael García, técnico de fauna, explicó a la AIN que cuando comenzaron las labores conservacionistas los grupos apenas sobrepasaban las 15 parejas.

Este incremento se debe fundamentalmente al trabajo de educación ambiental realizado con los vecinos de la zona, quienes devienen entes activos en el cuidado de las aves, relató.

Así se erradicó el robo de pichones y la caza furtiva de los individuos jóvenes cuando comienzan a volar, comentó.

La protección de estos animales se mantiene durante los 12 meses, pero entre abril y mayo se extreman las acciones porque es la etapa en la que las parejas buscan nidos para poner sus huevos, explicó.

Estas aves endémicas de Cuba están severamente afectadas por la depredación del hombre y cuentan en el país con protección legal, la cual prohíbe y sanciona su venta, aseveró.

Lograr puestas superiores a los dos huevos por pareja es el objetivo principal del proyecto, para acercarse al índice de natalidad en el municipio especial de la Isla de la Juventud, donde el promedio de nacimientos oscila entre cuatro y cinco pichones por nido, concluyó.

José Antonio Santos, de la Empresa para la Protección de la Fauna y la Flora, comentó que en el área de Hanabanilla, junto a las cotorras habitan el tocororo, el sijú, y los carpinteros, los que compiten por los huecos de los troncos de las palmas para colocar sus huevos y criar los polluelos.

Con el objetivo de ayudar a las aves,  colocaron un centenar de nidos artificiales y abrieron unos 200 huecos en palmas secas y verdes, los que tuvieron buena aceptación entre los pájaros y redujo la disputa por el hábitat.   

Simplemente Nemesia

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Por: Sandra Cristina

“…Nemesia, flor carbonera, que nació con los pies descalzos…

Así reza un poema en mi mente, leyenda que traspasó la vorágine del tiempo y que hoy llega más nítida que nunca.

Cuando era pequeña, Nemesia era la imagen de una niña a la que le arrebataron el sueño, a quien le agujerearon unos zapatos blancos unos mercenarios que irrumpieron en una Revolución naciente. Eso decían en la escuela, eso contaba mi abuela, quien trasnochada por mis desvelos describía la batalla de Girón como una epopeya heroica donde por primera vez los cubanos y cubanas defendían una idea, simplemente su tierra.

Hoy no sé si es la historia de Nemesia, o de sus zapatos blancos. Hoy no sé si es Girón o sus hombres y mujeres o los episodios que anteceden al valor de quienes defendieron su tierra con uñas y dientes, pero esas historia hacen estremecer mis sentidos cuando recuerdo a mi abuela contándome aquellas novelas.

Cuando crecí, y supe que era una historia real, que Nemesia aún vivía en la Ciénaga que la vio nacer, y que fueron agujereados algo más que sus zapatos, las escenas cambiaron ante mis ojos.

Nemesia se develaba tal cual es, una cienaguera, una niña que vio morir antes sus ojos a su madre y por las heridas producidas a su abuela y dos hermanos. Con apenas 13 años cuando los sueños se convirtieron en tragedia.

Ya los zapatos calados, los de la niña de ojos oscuros, tienen 63 años. Hoy Nemesia tiene dos hijos y tres nietos, y continúa viviendo en la Ciénaga que la vio crecer, que la vio llorar la pérdida de sus padres, la ciénaga que vio como agujereaban sus zapaticos blancos.

ELEGIA DE LOS
ZAPATICOS BLANCOS

Vengo de allá de la ciénaga,
del redimido pantano.
Traigo un manojo de anécdotas
profundas, que se me entraron
por el tronco de la sangre
hasta la raíz del llanto.

Oídme la historia triste
de los zapaticos blancos...
Nemesia -flor carbonera-
creció con los pies descalzos.
¡Hasta rompía las piedras
con las piedras de sus callos!

Pero siempre tuvo el sueño
de unos zapaticos blancos.

Ya los creía imposibles.
¡Los veía tan lejanos!
Como aquel lucero azul
que en el crepúsculo vago
abría su flor celeste
sobre el dolor del pantano.

Un día, llegó a la ciénaga
algo nuevo, inesperado,
algo que llevó la luz
a los viejos bosques náufragos.

Era la Revolución,
era el sol de Fidel Castro,
era el camino triunfante
sobre el infierno de fango.
Eran las cooperativas
del carbón y del pescado.

Un asombro de monedas
en las carboneras manos,
en las manos pescadoras,
en todas, todas las manos.
Alba de letras y números
Sobre el carbón despuntando.


Una mañana...¡Qué gloria!
Nemesia salió cantando.
Llevaba en sus pies el triunfo
de sus zapaticos blancos.
Era la blanca derrota
de un pretérito descalzo.

¡Qué linda estaba el domingo
Nemesia con sus zapatos!
Pero el lunes... ¡despertó
bajo cien truenos de espanto!

Sobre su casa guajira
volaban furiosos pájaros.
Eran los aviones yanquis,
eran buitres mercenarios.

Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.

Gritaba trágicamente:
¡Malditos los mercenarios!
¡Ay, mis hermanos! ¡Ay, madre!
¡Ay, mis zapaticos blancos!

Acaso el monstruo se dijo:
Si las madres están dando
hijos libres y valientes,
que mueran bajo el espanto
de mis bombas. ¡Quién ha visto
carboneros con zapatos!

Pero Nemesia no llora.
Sabe que los milicianos
rompieron a los traidores
que a su madre asesinaron.

Sabe que nada en el mundo
--ni yanquis ni mercenarios-
apagarán en la patria
este sol que está brillando,
para que todas las niñas
¡tengan zapaticos blancos!

*Jesús Orta Ruiz

 

 

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17/04/2012 02:47 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

Huellas en el corazón

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Por: Sandra Cristina

El cardiocentro Ernesto Che Guevara de Villa Clara, es uno de los centros quirúrgicos con mayor índice se supervivencia del país. Su carácter territorial abarca una población de 2,9 millones de habitantes. Hoy el profesionalismo de esta colectivo hace que el centro sea de referencia nacional e internacional

El pasado año, en Cuba se realizaron 1729 intervenciones cardiovasculares, de estas, 408 en Villa Clara. A pesar de la algunas deficiencias tecnológicas, el índice de supervivencia es de 95.6%, explica el Dr. Raúl Dueñas Fernández, Director Cardiocentro Ernesto Che Guevara.

La calida en el tratamiento y rehabilitación de estos pacientes, y de la cardiología intervencionista son el resultado de los trabajos investigativos que se llevan a cabo en este centro, donde sus profesionales, además del trabajo médico, aunan esfuerzo en el mundo de la investigación, con el fin de animorar los gastos del Hospital.

En el Cardiocentro Ernesto Che Guevara les han salvado la vida a más de 6 000 personas. Estos hombres y mujeres, que enfrentan cada día la muerte definitivamente, dejan su huella en cada corazón.

 

 

 

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¿Mapa o Santoral?

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¿Mapa o Santoral?

Por: Argelio Santiesteban Pupo

San Berenito, Santa Lucía,
todo mezclado...
Nicolás Guillén

Un día cierto viajero anglófono, hombre apasionadísimo por Cuba, con entusiasmo recorría mapas de nuestros campos y ciudades.Tras un suspiro, levantó la vista de un pliego y me dijo, entre quejoso y divertido, en su media lengua: “Coñou, Yeyo, esto no ser un mapa. ¡Ser un santoral!”.

Y sobradas razones asistían al amigo visitante.

Santa Rosa, aunque sea de Lima, anda por la geografía cubana en 32 puntos. Rita, “abogada de imposibles”, acumula 15 menciones. Antonio merece 26, incluidos dos municipios, que no en vano goza de vara alta, por ser “santito casamentero”. Francisco, ecólogo seráfico, hermano lo mismo de las estrellas que de los lobos, llega a la treintena. Isidro, pobre labrador, sólo tiene 5. Luis, con todo lo rey que fue, se anota menos de una docena aunque, como Antonio, preside dos ayuntamientos.

Claro, también el asunto tiene su punta jocosa. Muchos imaginan en Santos Suárez —barrio capitalino— un homenaje a varios hermanos Suárez, piadosísimos. Pero a Santos Suárez (Joaquín) le bastó una muy profana, intelectual y política vida en la Cuba del siglo XIX, cuando fue Secretario de la Sociedad Patriótica.

No hay que obtener la santidad plena para figurar en el mapa. Ahí tienen al humilde Fray Benito, quien dio su nombre a un poblado. Y a Las Monjas, quienes de seguro con su labor misionera dejaron un nombre para un accidente del cayerío.
El para los creyentes sacrosanto Nombre de Dios aparece en una ensenada y un río pinareños.

Sesudos folklorólogos aseguran que los devotos tratan confianzudamente a San Pedro, quizás por su humilde origen, o tal vez gracias a su carácter de portero celestial, que lo hace muy cercano a los asuntos terrenos. Por esto no ha de asombrarnos que los santiagueros hayan inventado, con cariño, un San Pedrito, para el efervescente barrio. Menos fácil de entender es la existencia de un camagüeyano San Miguelito, diminutivo que no le cuadra al fiero jefe de las milicias celestiales. (“San Miguel venció al enemigo / con el Santísimo…”, cantan los devotos de nuestro espiritismo).

Simpático detalle: en Cuba es frecuente en los campos el nombre propio masculino “Cruz”, de donde surgió un San Cruz holguinero, que El Vaticano ignora.

En Santiago tienen una cementerial Santa Ifigenia —con I y no con E—, que nunca se ha tomado el trabajo de cursar el cansino proceso de la canonización. (No podía andar por Roma, pues ella era griega, hija de Agamenón, jefe de quienes sitiaron a Troya un milenio antes de que existiese el cristianismo).

También en Santiago, tienen un Purgatorio, con la ventaja de que las almas en pena pueden ir a refrescarse en el Paso de la Virgen.

Por traidorzuelo, a Judas los avileños lo mandaron desterrado a un cayo.
Pero no todo es “Iglesia”, con ortodoxa mayúscula. Porque ahí tenemos a La Bruja, quien residió en una loma oriental y en otra espirituana. Y Boca de las Brujas mete miedo en un caserío matancero. (Estas señoras de la noche pueden ser africanas, gallegas o “isleñas” —canarias—, que de todas esas latitudes hemos recibido carga mágica).

El bantú Zarabanda se fue hacia un paraje cenaguero, portando su múltiple identidad, que lo equipara con el cristiano San Pedro y con Oggún, señor yoruba de la forja.

Lo que es más sorprendente: en nuestra geografía se filtró la Antigüedad Clásica. Miren a Telemaco —quien trataba a los dioses de tú por tú en La Odisea—, pero con desplazamiento acentual, y residenciado por el Camagüey.
Belona, romana deidad belicosa, anda metiendo bulla junto a la Sierra de Canasta. Y Neptuno abandonó su reino marino, quizás persiguiendo a la diosa Artemisa, de la cual sólo dista un par de pasos en el occidente cubano.

Lo que nadie jamás podrá explicar: a miles de kilómetros del mundo que profesa la fe islámica, Mahoma vino a formar parte de un topónimo, en un canalizo de Sagua la Grande.

Y aquí viene una deliciosa anécdota que me contó Teresa Carbonell Medina, santiaguera inefable. Si entran en conjunción un topónimo y un mote, ambos de procedencia religiosa, la mixtura puede resultar explosiva. Así, algún forastero localizaba en Santiago de Cuba a cierto personaje apodado El Diablo, y le contestaron que El Diablo vivía ahí alantico, pa´ la parte atrá´el infierno. El lance casi termina en trompones, pues el recién llegado pensó que le tomaban el pelo. Pero la información era exacta y nada burlona. Remitía a un paraje santiaguero así llamado: El Infierno.
12/04/2012 18:30 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

Camila Vallejo visitará Villa Clara

Camila Vallejo

Por Camila Vallejo

La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ha invitado a una delegación de las Juventudes Comunistas de Chile a las actividades de conmemoración por su 50° aniversario. Formo parte de esta delegación y espero aprovechar este viaje para también realizar intercambios y diálogos con los estudiantes de un país que destaca por sus altos estándares de calidad de una educación que es pública y gratuita.

Tendré la oportunidad de poder reunirme con dirigentes estudiantiles de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) y de nuestra organización hermana la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), así como también recorrer distintas campus universitarios donde se organizarán foros y debates para poder intercambiar las experiencias del movimiento estudiantil chileno y el cubano.

Sin embargo, ya se empieza a percibir en el ambiente del debate público nacional ácidas críticas por haber aceptado esta invitación. Los mismos sectores que no han criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar reunirse con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes comunistas haremos a la isla.

Es por esto que quisiera compartir esta reflexión sobre lo paradójico que resulta el discurso de quienes critican con tanta rabia a Cuba o a quienes sienten cariño y respeto por ella, pero que por otro lado, justifican inaceptables prácticas y desigualdades que día a día transcurren en nuestro país, o incluso en el mundo entero debido a las guerras, el hambre, la explotación, la violación a los derechos humanos y un sin fin de concecuencias de la deshumanización que ha producido y sigue produciendo el sistema capitalista y determinados agentes del imperialismo estadounidense.

Lo primero que quiero señalar es que no es primera vez que visito Cuba. Viajé junto a unos amigos el verano del 2009, para conocer la isla en el contexto del 50° aniversario de la revolución popular que derrocó la cruel dictadura de Batista. Gracias al contacto con amigos chilenos (que estudian becados por el Gobierno cubano junto a jóvenes de todo el continente que probablemente no hubieran podido tener acceso a una buena educación en sus respectivos países debido a una formación pensada para la élite, cuyos altos costos privan a los sectores populares de lo que debiese ser su derecho) pudimos salirnos del circuito turístico y empaparnos de la cultura cubana cotidiana, sorprendiéndonos continuamente de las particularidades culturales, políticos y sociales que hacen tan difícil comparar a la ligera a ese país con el nuestro.

Conocí a un pueblo sumamente culto, dispuesto a conversar y discutir de manera permanente los problemas de su sociedad, con un acceso a la cultura, la educación, la salud y el deporte envidiable. La sociedad cubana no vive el drama que viven muchos países como el nuestro de la inseguridad ciudadana. La delincuencia es prácticamente inexistente y hay una ausencia de los hechos de violencia que de cuanto en cuanto estremecen a nuestra sociedad, debido a los nichos de marginalidad que nuestro sistema económico y social es incapaz de erradicar.

Se habla mucho de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy impresionada de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica policial cubana con la chilena. No vi en ningún momento un Guanaco, un Zorrillo o gases lacrimógenos, vi a la policía circulando por las ciudades solo con su uniforme, sin cascos ni armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica, tanto del Estado como del conjunto de la sociedad, está a años luz de la represión que vivió el movimiento estudiantil el año pasado o la que dejó en la región de Aysén a compatriotas con graves lesiones de por vida. Ese tipo de prácticas simplemente serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas, un pueblo que ha hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la injusticia difícilmente se dejaría acallar con instrumentos represivos.

¿Con esto digo que la sociedad cubana es perfecta o que Chile debería iniciar un proceso para parecerse a la realidad cubana? Por supuesto que no. Tampoco quiero ocultar con estas palabras el legítimo descontento que tienen ciertos sectores de la sociedad cubana con su sistema político-social. Tuvimos la oportunidad de escuchar críticas en nuestra estancia en la isla, pero bien distintas a las que se suelen verter acá sacadas de contexto. Conocimos muchos cubanos que aspiran a perfeccionar el socialismo para hacerlo atingente a las nuevas necesidades, que canalizan sus inquietudes a través de instrumentos democráticos para nosotros desconocidos, como la fuerte red de organizaciones sociales, reuniones de rendición de cuentas e instancias consultivas, donde en los últimos años se han dado una serie de discuciones que han llevado a una actualización del modelo encabezada por el gobierno. Algo que es obviado de manera deliberada por quienes hablan de disidencia, solo para resaltar a los sectores alineados con quienes atacan coninuamente el camino que llevan construyendo los cubanos desde hace décadas en contra de los ataques y restricciones de importantes potencias. Nosotros queremos conocer mas de cerca esta realidad, sabemos que es un debate cotidiano en la isla, que no necesita de los medios alternativos que hechan de menos quienes hablan de falta de espacios, porque se da a todo nivel sin tapujos.

Ni Cuba es una sociedad perfecta, ni Chile tiene porque seguir su camino. Los chilenos debemos desarrollar un camino propio para superar la desigualdad, la falta de derecho, la carencia de espacios democráticos y participativos e ir abriéndonos camino hacia la conquista de nuestra soberanía política, económica e intelectual. Todo esto en consideración de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia nacional. Ejemplo de esto, es que los amplios sectores de izquierda que valoran la experiencia cubana, siempre hemos apostado en Chile por un camino de amplias convergencias sociales y políticas dentro de un régimen multipartidista.

Espero con estas palabras que el debate que empieza a surgir sobre nuestro viaje a la isla no se contamine con malintencionadas desinformaciones que deforman la realidad de la sociedad cubana. Y, por el contrario, pueda ser esta una oportunidad de generar intercambios más profundos e ir generando aprendizajes para que nuestras sociedades avancen en consolidar derechos sociales, en un ambiente democrático participativo, de defensa de la soberanía nacional y con valores como la solidaridad, el respeto en la diferencia y el principio de autodeterminación de los pueblos.

(Tomado de Blog de Camila Vallejo Dowling)

Imágenes recientes de la represión contra los estudiantes en Chile

 

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03/04/2012 14:17 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema

Acción política en el Ciberespacio, una reflexión necesaria

Taller Los medios alternativos y las redes sociales. Foto: Roberto  Suárez

El Ministro de Cultura cubano Abel Prieto en el Taller Los medios alternativos y las redes sociales.

Foto: Roberto Suárez

Mundo Obrero

El pasado noviembre de 2011 se desarrolló en La Habana el Taller Internacional “Medios alternativos y redes sociales, nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital” con la presencia de participantes llegados de 15 países y pertenecientes a todos los ámbitos del espectro que podemos llamar genéricamente, digital.

Formar parte de una reunión de este nivel, además de ser un honor, es una increíble fuente de información que necesariamente, aunque de manera sucinta, debe ser compartido para extender lo que fue una reflexión colectiva sobre un cosmos que, como señalaba Rosa Miriam Elizalde de la web Cubadebate, «… es solo una extensión simbólica de la realidad. Por tanto, ante los hechos que allí se expresan hay que aprender a lidiar primero con los fenómenos del mundo físico para entender las sombras que este proyecta, o de lo contrario podríamos terminar creyéndonos que es legítimo dispararle un misil al ladrón de una caja registradora…».

Los aspectos que se trataron en el Taller abarcaron cuestiones políticas, técnicas, estratégicas y legales que, al igual que en la vida real, afectan a la acción virtual de lo digital y a la vez revierten de nuevo en la vida real.

Una de las cosas que quedaron claras fue el extenso campo que se nos presenta para accionar. La contradicción que supone la democratización de los aparatos digitales por el afán de extender el consumo a las clases más empobrecidas, abre una puerta de acceso al conocimiento y a la acción política global-virtual.

Las declaraciones de Hillary Clinton acerca del control de Internet, los comentarios de Zbigniew Brzezinski en Canadá sobre cómo, por primera vez, activistas de todo el mundo tienen una visión común global o la construcción de estructuras militares especializadas en guerra cibernética como el Comando del Ciberespacio dirigido por un General de cuatro estrellas y que reúne cerca de noventa mil efectivos, evidencian que lo digital y cibernético son un terreno prioritario para el poder y el imperialismo.

En el marco del Taller hay que resaltar las intervenciones de la citada Rosa Miriam Elizalde sobre Ciberguerra y Ciberdefensa, de la profesora del Instituto Internacional de Periodismo Milena Recio haciendo hincapié en la no inocencia de Internet, el relato de Ysmel Serrano de @chavezcandanga, acerca del tremendo impacto popular que consigue la cuenta Twitter del presidente Chávez o la intervención del Ministro de Exteriores cubano Bruno Rodríguez Parrilla, resaltando que la Revolución Cubana no tiene un problema político con el uso masivo y social de Internet, pero que no se puede olvidar que «el acceso de todos los cubanos [a Internet] está sujeto a grandes inversiones que el país no está en condiciones hoy de financiar».

Aparte de estas intervenciones especializadas o de evidente importancia política, el encuentro supuso el intercambio de información y análisis por parte de personas que se dedican a batallar en este nuevo escenario comunicativo. La opinión generalizada, es la de que nos encontramos ante unos medios de una importancia fuera de toda duda por el abaratamiento del que hablábamos antes y por su amplificación global. La mayoría (sobre todo Twitter) son fantásticas herramientas de difusión política que, además, rompen las barreras de contención que suponen los medios de (des)información tradicionales al eliminar los filtros previos.

Pero no todo fue euforia pues no se obviaron, en ningún momento, los problemas asociados al uso de una tecnología tan potente que está en manos de grandes corporaciones, es decir, del enemigo.

Unas semanas después y tras una breve coordinación de algunas de las personas participantes en el Taller, se comprobó el impacto social que se puede lograr en la defensa y difusión ante graves amenazas, cuando se convocó el primer «Tuitazo por los #DerechosdeCuba» para responder a una maniobra desestabilizadora junto a aguas cubanas que, a la manera de las revoluciones de colores, pretendía instigar disturbios sociales en La Habana.

La movilización en la red Twitter resultó abrumadora, sepultando en la más absoluta, invisibilidad los hashtags usados por los provocadores de dentro y fuera de la isla. Pero por otro lado, demostró la no inocencia de la red, cuando se vio que a pesar de la extensión del uso del hashtag #DerechosdeCuba, medido con diferentes herramientas y comparado a otros con menor impacto, nunca se convirtió en Trending Topic debido a la intervención política de la propia maquinaria de Twitter.

El uso de las tecnologías de la información y comunicación digital es una forma más del combate político. El Capital las utiliza para fomentar el consumo, tener más control social e incluso para operaciones de desestabilización como antesala de cambios de régimen y/o intervenciones militares. Nosotros tenemos la obligación de usarlas para coordinarnos, posicionar temas y extender el discurso de la izquierda, sin olvidar que en los polos de soberanía se debe hacer un esfuerzo por dotarse de tecnologías propias que no estén en manos del enemigo.

Pero lo que no debemos olvidar jamás, es que los cambios sociales los hacen las personas organizadas en la vida real, no en el espectro cibernético.

Enlaces:
Declaración Final del Taller Internacional “Medios alternativos y redes sociales”:
http://www.cubadebate.cu/especiales/2011/11/30/declaracion-final-del-taller-internacional-medios-alternativos-y-redes-sociales/

De la Ciberguerra a la Ciberdefensa activa:
http://cuba.cubadebate.cu/opinion/2011/11/30/de-la-ciberguerra-a-la-ciberdefensa-activa/

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08/02/2012 18:58 Sandra Cristina Enlace permanente. sin tema


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