Blogia
Enfokes

“La prensa, un arma por siempre poderosa en manos de la Revolución”

Por: Sandra Cristina

El esperado triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, con Fidel Castro a la cabeza del movimiento, no solo trajo consigo cambios sociales relevantes.  Significó el comienzo de una nueva etapa, para la población, para la nación y por supuesto para los medios de prensa. Por esa época muchos empresarios de la prensa capitalista ya habían abandonado el territorio nacional para hacer causa mercenaria con el imperialismo yanqui. Solo unos pocos de estos periódicos fueron intervenidos por el nuevo mandato, y otros, fueron sustituidos por una nueva vertiente discursiva que dejaba ya entrever, cual era el verdadero objetivo de la revolución cubana. La nacionalización de la gran prensa en Cuba fue resultado de un proceso, al tiempo que se reanudaron o nacieron medios de comunicación al servicio de la revolución.

Fue en esa época que surgieron periódicos como “Inra”, “Trabajo”, “Obra Revolucionaria”, que recoge los discursos de los principales líderes de la revolución; “Mella”, órgano de la juventud que tantas y tan difíciles circunstancias atravesara desde su fundación en años anteriores; “Cuba Socialista”, publicación contentiva de artículos políticos de actualidad. También nacieron publicaciones universitarias y de organizaciones de masas, como “Con la guardia en alto”, de los CDR; “Verde Olivo”, “Vanguardia Obrera”, etc.

El resto de la prensa tradicional en Cuba siguió publicándose. Desde periódicos muy reaccionarios como Diario de la Marina y Havana Post, editado en inglés, hasta periódicos y revistas de un tono liberal como Prensa Libre, El Mundo y Bohemia. Ninguno de los emporios de la radio y la televisión, incluyendo la CMQ, de Goar y Abel Mestre, fue tocado en los albores de la revolución.

De igual forma la radio y la TV se transformaron al influjo del proceso revolucionario  y sus programas se ponían al servicio de la cultura general del pueblo, y en esa misma dirección se orientó el cine. Se inauguró Radio – Cuba, potente emisora para la divulgación y comentario al mundo entero de las noticias del día y comentarios políticos y económicos, en los principales idiomas. Con esto la Revolución asestaba un golpe directo al mentón a las grandes trasnacionales de la información, o mejor dicho, de la “desinformación” que se encargaba en esos momentos de tergiversar todo el movimiento social y económico que se llevaba a cabo en el país.

Ya para finales de enero de 1951, Cuba enfrenta su primera gran batalla junto a “nuevos” medios de prensa y es cuando surge “la Operación Verdad”, alternativa que retoma Fidel contra la desinformación de los medios norteamericanos y mundiales. Para esto, La nueva agencia de información cubana, Prensa Latina (PL), con Jorge R. Masseti como director y organizador de la operación, reunió en La Habana a casi 400 periodistas del mundo entero que asistieron a los juicios de de criminales de guerra y se reunieron con Fidel en el Hotel Riviera. Es ahí donde comienza la verdadera guerra de ideas, con Fidel como su principal protagonista, quien desde el inicio marcó el paso, y puso muy alto la valla, y es ahí, donde el discurso oral y las editoriales en primera plana se vuelven la principal arma de combate de este tiempo.

“Prensa Latina”, servicio cubano con carácter internacional de noticias cablegráficas, que se fundó para abrir una nueva Cuba al mundo y contrarrestar la nociva influencia de la propaganda mentirosa e interesada de las agencias extranjeras AP y UPI, instrumentos del imperialismo yanqui. Un ejemplo de su función divulgadora fue cuando la Revolución proclamó su derecho a tener relaciones con todos los países del mundo, independientemente de su sistema político, económico o social, Prensa Libre escribió en un editorial:

"Defendamos lo nuestro, pero sin vituperar a los norteamericanos, vinculados a nuestra república por la geografía, por la vocación democrática, por la historia..."

El 7 de junio de ese mismo año, Fidel asiste a un almuerzo convocado por el Colegio de Periodistas donde expone los primeros conceptos públicos de la revolución sobre la libertad de prensa. "Periodismo no quiere decir empresa, sino periodismo, porque empresa quiere decir negocio y periodismo quiere decir esfuerzo intelectual, quiere decir pensamiento, y si por algún sector la libertad de prensa ha de ser apreciada es, precisamente, no por el que hace negocio con la libertad de prensa, sino para el que gracias a la libertad de prensa escribe, orienta y trabaja con el pensamiento".

En otra ocasión, El Primer Ministro Fidel Castro saludó cordialmente a la redacción del periódico “Revolución”   dando una serie de consejos y sugerencias acerca de los objetivos a cumplir por la prensa, la radio y la televisión cubanas. Señaló que los intereses de los periódicos deben estar supeditados a los de la revolución, que la tarea de la prensa es contrarrestar decididamente la propaganda imperialista, contrarrevolucionaria, elevar la conciencia de las masas populares. Exhortando a luchar por el mejoramiento de toda la prensa revolucionaria. Se escucha la propuesta de no publicar  en los periódicos anuncios de segundo orden y carteles de publicidad, disminuir el volumen, ya que, según Fidel, una persona atareada no tiene posibilidad de leer un periódico de muchas páginas: “Pocos anuncios, mucha variedad, amenidad, ilustración…” Esta fue la bandera de iniciación de la prensa cubana revolucionaria, que se constituyó como fuente principal de información a sangre y espada, peleado por un ideal y contra los mayores monstruos de las trasnacionales. Un ejemplo de eso lo podemos ver con la propaganda contra el comunismo que las radio y televisoras aun privadas, que le suministraron a la contrarrevolución como banderola que se enarboló como  “miedo al rojo”, toda una bien pensada campaña de desacreditación.

 

Para enfrentar tales maniobras contrarrevolucionarias, los trabajadores de la radio dieron un paso importante, crearon el Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL), que se encadenaban para transmitir los mensajes de la revolución.

Podemos contar una anécdota curiosa con relación a las disímiles respuestas de los medios revolucionarios: Con la naturalidad con que cuenta el cubano sincero, nació una modalidad de lucha, totalmente inédita en el mundo, la inserción de coletillas a los materiales calumniosos y falsos en contra de la revolución. Periodistas, trabajadores gráficos y locutores (para el caso de la radio) fueron los autores de la original iniciativa, consiste en insertar al final de cada material una Aclaración que, por lo general, decía:

Este cable (o este editorial, artículo, información, pie de foto o caricatura) se publica por voluntad expresa de esta empresa periodística que expresa su criterio en uso de la libertad de prensa existente en Cuba, pero los periodistas y obreros gráficos (o locutores en el caso de la radio) de este centro de trabajo consignan, también en uso legítimo de ese derecho, que no comparten esa opinión por entender que no se ajusta a la verdad.

El gobierno revolucionario tomó varias medidas con relación a las propagandas subversivas de los medios privados como la supresión de las subvenciones y dádivas gubernamentales a los medios prensa y la decisión de dar un plazo de un año a los periódicos que tenían sistemas de rifas de casas, automóviles y artículos domésticos. Esto generó en escándalo de los dueños, quienes atacaron aun más fuerte, si cabe, a las estrategias y medidas de la Revolución.

El papel de la prensa alternativa que se creó con el triunfo de la Revolución fue construir una muralla contra la manipulación de la realidad. Se trataba de Cuba, que constituye un caso único visto la diferencia enorme entre la representación ideológica transmitida por los medios occidentales y la realidad del país.

La estrategia del estado en esos años fue convertir a los medios de prensa en un arma poderosa con el objetivo de dar la información objetiva a los ciudadanos, además de defender el orden político, económico y social establecido, por diversos medios eficaces, tales como la propaganda política a través de los discursos y sobre todo, los editoriales en primera plana.

0 comentarios