Blogia
Enfokes

Por la Libertad de los Cinco

Mensaje de René González al pueblo de Cuba

(Versiones Taquigráficas del Consejo de Estado)

Estas palabras son para mi pueblo, al que se las debo desde el día en que salí de la cárcel y que no han podido ser enviadas por las circunstancias que rodeaban la necesidad de que tuviéramos un viaje seguro antes de que pudiéramos dirigírselas.

Es difícil, realmente, dirigirse a un pueblo que se quiere tanto y del que uno se siente parte a través de una cámara, pero necesitaba comunicarme con ustedes y decirles cuánta gratitud tenemos por todo lo que han hecho, explicarles que nos hemos sentido muy acompañados por los miles de mensajes, las cartas de los niños, de todos los colectivos de trabajo y de estudio que desde Cuba nos han enviado sus mensajes, el apoyo que nunca nos ha faltado y que nos ha alimentado en estos años de injusticia, que ya son demasiados.

Para mí este momento de felicidad que compartimos es, sencillamente, un paréntesis en una historia de abusos en la que todavía no se ha hecho un ápice de justicia. El hecho de que yo esté ahora fuera de la cárcel solamente significa que se agotó una avenida de abusos al que había sido sometido; pero todavía tenemos cuatro hermanos a los que tenemos que rescatar y que necesitamos que estén junto con nosotros, con sus familiares; que estén entre ustedes dándoles lo mejor de sí y no en esos lugares en que están, donde se levantan, se despiertan cada mañana, van a un comedor en el que no deben comer, andan entre gente que no deben andar, y realmente necesitamos seguir esta lucha para sacarlos a ellos adelante.

Para mí esto es solamente una trinchera, un lugar nuevo en el que voy a seguir luchando para que se haga justicia y los Cinco podamos regresar junto a ustedes.

Quiero mandar un saludo especial a los familiares de los otros cuatro hermanos, que realmente me han conmovido a través de su alegría. Realmente llega profundo cuando uno habla por teléfono con una persona que sabe que tiene a su hijo preso, a su esposo preso y recibe la libertad mía como si fuera la libertad de uno de los suyos. A mí, realmente, eso me conmueve y me compromete, y tenemos que seguir haciendo esta lucha, porque ellos no merecen estar donde están.

A todo mi pueblo, a todos los que en estos años nos han acompañado en todo el mundo, que han sido miles, a través de los cuales hemos podido poco a poco ir rompiendo este bloqueo informativo, ir rompiendo el silencio que las grandes corporaciones de la prensa han hecho sobre el caso, les extiendo, de parte de los Cinco, mi más profundo agradecimiento, mi compromiso de seguirlos representando a ustedes como se lo merecen, que en definitiva es lo que estamos haciendo los Cinco, porque no somos solamente Cinco, somos un pueblo completo que ha resistido durante 50 años, y gracias a eso es que nosotros estamos resistiendo todavía, porque nos inspiramos en ustedes, porque sabemos que los representamos y nunca les vamos a fallar y siempre estaremos a la altura que ustedes se merecen.

Un abrazo para todos.

Les queremos los Cinco desde dondequiera que estemos.

Olga Salanueva: “La vida de mi esposo corre peligro en EEUU”

Olga Salanueva: “La vida de mi esposo corre peligro en EEUU”

A René González y a sus cuatro compañeros, agentes del Gobierno cubano que se habían infiltrado en los grupos extgremistas de Miami para obtener información, un tribunal estadounidense los condenó por espionaje en 2001 a severas penas de cárcel. Terminaba así un largo proceso judicial plagado de irregularidades denunciadas por Amnistía Internacional e incluso por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria.

El viernes, González fue el primero de Los Cinco de Cuba en salir de la cárcel tras cumplir 13 de los 15 años a los que fue condenado. Por teléfono desde Cuba, Olga Salanueva, su esposa, denuncia que no por ello ha terminado su “castigo”: la jueza que lo excarceló ha prohibido a González, que también tiene nacionalidad norteamericana, que vuelva a su país, pues le obliga a cumplir tres años de libertad vigilada en EEUU.

Usted denuncia que esta sentencia esconde una contradicción, ¿cuál es?

-Cuando encarcelaron a mi esposo [en 1998] sin aportar prueba alguna, dijeron que era un peligro para la sociedad norteamericana; lo lógico sería que, una vez que ha cumplido su condena, lo deportaran a Cuba, como él desea. En lugar de eso, le obligan a quedarse. Se trata de un nuevo y cruel castigo de EEUU.

-¿Qué interés tiene EEUU en este “nuevo castigo”?

-La condena de Los Cinco de Cuba obedeció a un escarmiento que EEUU pretendía dar a todo aquel que desafiara a organizaciones terroristas como Hermanos al Rescate o Democracia [grupos anticastristas del exilio cubano en Miami]. Durante el juicio, la Fiscalía llegó a incluir cargos a petición de ciertos congresistas cubano-norteamericanos. Con nosotros ha habido un ensañamiento.

-¿Cree que su marido no está seguro en EEUU?

-Desde antes de que saliera de la cárcel, la prensa de Florida lo estaba anunciando. La congresista Iliana Ros-Lehtinen dijo que René era un villano y que tenía las manos manchadas de sangre norteamericana. Lo están sacando a la luz para que alguien atente contra él. Tememos por su vida, pero si algo le sucede, será responsabilidad de EEUU.

-EEUU la declaró “inelegible” para obtener un visado, ¿cree que eso ahora puede cambiar?

-Estoy tramitando un permiso especial, pero sigo estando inhabilitada. Tengo que resignarme a seguir separada de mi marido [el matrimonio lleva 11 años sin verse].

Se ha hablado de que los otros cuatro cubanos presos podrían ser liberados a cambio de la excarcelación de Alan Gross, el contratista norteamericano preso en Cuba, ¿sabe algo de eso?

Lo que se ha dicho es que EEUU pretende aprovechar la salida de René para recuperar a Gross, pero son casos diferentes: mi esposo cumplió su condena y Gross, no. Además, René no haría nunca nada que perjudicara a sus hermanos [los otros cuatro agentes]. Lo único que veríamos con buenos ojos es que Gross se canjeara por la libertad del resto de Los Cinco de Cuba.

 

A solas con el enemigo.

A solas con el enemigo.
Por: Sandra Cristina
Parece casi contradictorio que un día como hoy solo falte un día para que René González salga en libertad ¿Libertad?

Hoy todos los cubanos llevamos el luto por el crimen de avión de Barbados, y René, quien estaba en Estados Unidos “el país de la libertad”, evitando que otros crímenes semejantes se llevaran a cabo contra nuestra Patria, mañana sale de prisión tras 13 años de encarcelamiento.

Pero la reunificación familiar tendrá que esperar, René tendrá que quedarse a convivir entre el odio de Miami por tres años más, con una supuesta “libertad supervisada”.

En donde radican la Justicia que tanto enarbola Estados Unidos por el mundo, si al concluir una condena, René continúa con otra salida de la nada. ¿Cómo es posible que René conviva con aquellas persona que han perpetrado tantos crímenes contra Cuba?

Dentro de las aclaraciones de la Jueza está este acápite: “prohibido acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas”, si el sistema judicial de Estados Unidos sabe donde están y quienes son los terroristas, ¿por qué no son capturados?, ¿o es que existe tanta libertad como para que campeen por las calles de Miami y continúen con sus actos terroristas contra nuestro país y los de Latinoamérica?

Lo cierto es que ahora René, tendrá que comenzar una nueva vida, allá en Miami, lejos aún de su familia, conviviendo a diario a solas con el enemigo.

Olga Salanueva: “Nosotros no guardamos odio”

Olga Salanueva: “Nosotros no guardamos odio” 4 Octubre 2011

Tras cumplir 13 años de prisión en Estados Unidos, acusado de ser un agente cubano, René González deberá ahora permanecer en libertad condicionada durante los tres próximos años en el Distrito Sur de la Florida. Su esposa Olga Salanueva, se pregunta en voz alta, ¿si dicen que es un peligro para esa sociedad qué objetivo tiene tenerlo allí?

-Una vez liberado su marido no podrá regresar a Cuba y tendrá que vivir en la Florida

-La propia sentencia estipuló un accesorio que dice que una vez René salga de prisión no podrá acercarse a los lugares donde se reúnen los que se dedican a actividades terroristas contra nuestro país, que previsora fue la juez, ella sabe que existen esas personas pero que van a seguir con sus actividades contra la población cubana.

-¿Por qué en la Florida y no en otro estado?

Es un castigo porque los Cinco no se han arrepentido, contra ellos han volcado todo el odio de un imperio y ahora quieren que sea un escarmiento para que nadie nunca más se atreva a molestar a los terroristas que evidentemente están amparados por el gobierno norteamericano.

¿Ustedes temen por su vida?

-Por supuesto, porque cuando decimos que hay organizaciones terroristas al sur de la Florida es porque tenemos evidencias y estas son los miles de muertos y mutilados en nuestro país por las acciones violentas, de víctimas inocentes como los deportistas del avión de Barbados o el turista italiano Fabio di Celmo. Entonces ¿cuánto más peligro correrá un agente que está identificado como una de las personas que los monitoreaba y declarado públicamente un luchador antiterrorista?

-¿Le resultará más fácil ahora poder visitar a su esposo?

-La última vez que yo solicité una visa me declararon inelegible permanentemente para entrar en Estados Unidos, eso fue estando él en prisión. Imagínate ahora, yo no tengo ninguna posibilidad.

-Cuando comenzó el proceso judicial ustedes pensarían que era un túnel que no tenía final, ¿qué sensación tienen ahora que va a ser liberado?

-Desde el punto de vista familiar es sumamente indignante, porque el hogar de René está en Cuba, con sus hijas, con su pueblo, parece que no es suficiente el ensañamiento que tuvieron con nosotros durante estos trece años porque ellos tienen ansia de venganza.

-¿Cómo se imaginan el futuro cuando estén juntos?

-Para nosotros será cerrar un ciclo, soñamos con pasar la vida juntos y tratar de borrar todo esto porque no hacemos nada tampoco con guardarlo con odio, nosotros no guardamos odio, ellos lo hicieron todo con el más noble de los sentimientos por defender la vida y proteger a los seres humanos.

-¿Ustedes pensaron que se podría haber dado una solución global al caso?

-Siempre, incluso cuando se conocieron las sentencias los familiares nos dábamos ánimo unos a otros, luego nos fueron enredando con la maneja legal que es el sistema norteamericano, muy lenta en el tiempo.

-En Cuba se encuentra preso un norteamericano, Alan Gross, ¿se podría dar un intercambio de prisioneros?

-No hay comparación entre René, que ya cumplió su sentencia y Gross, que apenas lleva un año y medio en prisión, además sumando las condenas del resto de los Cinco es bastante desproporcionado el saldo, pero incluso hay que tener cuidado con lo que hizo Gross aquí, a él sí le encaja perfectamente la acusación de conspirar contra un gobierno.

-¿La liberación de los Cinco mejoraría las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

-Para el gobierno de Cuba los Cinco son una prioridad pero Estados Unidos se empeñan en no darle una solución al tema, igual que con el bloqueo, en sus manos está solucionarlo.

(Tomado de La República, España)

Un día más de injusta prisión

Un día más de injusta prisión

Queridos amigos:

Yo me levanto, por mi reloj biológico, unos 15 ó 20 minutos antes de que abran las puertas cada mañana. Hoy me sorprendió el áspero ruido del oficial con la llave, abriendo mi celda a las 5:55 a.m. Es una llave no habitual, grande, de más de 10 centímetros de largo, que siempre accionan con fuerza.

Mi primer pensamiento, inevitablemente, viajo a aquel amanecer de un día como hoy, hace ya 13 años.

De aquellos momentos, en que a la misma hora y en similares condiciones, violentamente nos arrestaron, escribí estos versos.

EN EL ARRESTO DE UN HERMANO

Lo hicieron todo una mañana horrible
de un día doce, despertar violento.
Ni un solo paso hacia la sala oscura,
de donde vino el ruido, dio. !Al piso!-
dieron la orden con áspera amenaza
y con furor. No es sueño
es realidad- decía
en su interior un eco.

Los brazos a la espalda le llevaron
salvajemente, y apretadas pusieron
en sus muñecas rígidas esposas,
como a un vil bandolero.
Ya en un auto sonó, con recio golpe,
la puerta. No tuvo miedo.

En un auto oficial tirar la puerta
es por algo rotundamente serio.
Ante su firme calma se rompían
todas las tretas para convencerlo
de traicionar su patria,
aceptando lo que no había hecho.

En una celda gris, como una fosa,
terminó todo aquello.
Y fue el instante
en que echó a andar el largo y cruel encierro.

Más tarde mejores pensamientos fueron sustituyendo al de este amanecer.

Imagine a mi hijo Gabriel en su primer día de clases en la CUJAE.
Recordé el magnífico programa de ayer en la Luz en lo oscuro.
Lei varios mensajes, siempre alentadores, de varios amigos.

Me fui a pintar por algo más de una hora.
Sé que en Cuba y el mundo continuarán la batalla por nuestro regreso a casa, a la amada patria.

Es un día más de injusta prisión.

¡Venceremos!

Cinco abrazos.

Antonio Guerrero Rodriguez

12 de septiembre de 2011

//


Que pongan en libertad a los Cinco sin condiciones

Que pongan en libertad a los Cinco sin condiciones
Palabras de Ricardo Alarcón en acto por jornada solidaridad con los Cinco, en el cine Astral de La Habana, el 12 de septiembre de 2011

Seré breve para que sean los artistas quienes levanten sus voces en solidaridad con Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.

Hoy se cumplen trece años de una terrible injusticia que ya ha durado demasiado. Sobre ellos recayeron las peores condenas y un trato cruel que, entre otras cosas, les ha dificultado las visitas familiares llegando al extremo de inhumanidad con la prohibición a Adriana y Olga de encontrarse con Gerardo y René. Se les castiga también con el silencio total que impone la tiranía mediática y cuyo propósito es apagar la solidaridad que ellos merecen y ocultar la gran verdad: están en prisión por oponerse a los terroristas enemigos de Cuba y de su pueblo.

Un día como hoy, Washington los detuvo y los sometió a un proceso fraudulento y repleto de arbitrariedades por un solo motivo: proteger y apoyar al terrorismo anticubano que fue creado por el gobierno de Estados Unidos hace medio siglo y ha contado siempre con su respaldo activo o su tolerancia cómplice.

Los actuales gobernantes tendrán muy pronto que enfrentarse al dilema de continuar o no con el cinismo inmoral de sus predecesores. El próximo 7 de octubre saldrá de la prisión René González Sehwerert tras haber cumplido hasta el último minuto de su injusto encarcelamiento.

A René se abriría un período de tres años de la llamada “libertad supervisada” que constituye un riesgo cierto para nuestro compañero y una injusta sanción adicional para él y su familia. Pero significa también un reto para la Administración Obama que ojalá sepa afrontar con sabiduría y sentido común. A partir de ese día estaremos ante uno de los aspectos más reveladores, y por eso más silenciados, del sórdido proceso al que fueron sometidos nuestros compañeros.

Dije antes que el caso de los Cinco es prueba irrefutable de la complicidad de Washington con los terroristas. Créanme que no exageraba. Eso lo muestran las actas y otros documentos del juicio de Miami. La Fiscalía exigió que a los acusados les fueran impuestas las penas más duras y exageradas pero además, insistió en que para Washington había algo tan importante como el máximo castigo carcelario. Ese algo, que llamaron “incapacitación”, consiste en tomar medidas para que, después de concluir sus términos de prisión, ninguno de los acusados pudiera estar en condiciones de intentar siquiera algo contra los terroristas y sus planes.

En la sentencia dictada contra René esa exigencia se expresó con estas palabras: “Como una condición especial adicional de la libertad supervisada se le prohíbe al acusado acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas.”

Esto lo proclamó un tribunal federal norteamericano en diciembre de 2001, apenas tres meses después del abominable acto terrorista del 11 de septiembre y lo hizo a solicitud expresa y formal de los farsantes que desataban una llamada “guerra contra el terrorismo”, fundada en la mentira y la ilegalidad, que ha causado la muerte y el sufrimiento a incontables inocentes en muchas partes del mundo.

Mientras se lanzaba a esa empresa tan cruel como hipócrita, el régimen de Bush reconocía que en el sur de la Florida hay individuos y grupos terroristas, que sabe donde están y por donde se desplazan. Pero en vez de capturarlos y juzgarlos como es su obligación los protege descaradamente y exige que ni René ni nadie pueda molestarlos.

¿Qué hará ahora el actual gobierno? Pedirle que anule esa sanción contra René y que se atreva a enviar a sus agentes a detener a los terroristas que ellos conocen, en los lugares donde “saben que están o frecuentan”, quizás sería pedirle demasiado. Tiene, sin embargo, la posibilidad de evadir el problema, dejando que René regrese a Cuba ahora, a su casa y su familia. Si se obliga a René a permanecer allá un solo día después del 7 de octubre, el Presidente Obama tendrá que elegir de qué lado colocarse en la lucha contra el terrorismo.

Otras cosas deberá responder Washington. La burda manipulación de las supuestas “pruebas” contra Gerardo para acusarlo por asesinato y después verse obligado a reconocer el 30 de mayo de 2001 que le era imposible probar esa acusación y pedir retirarla en lo que calificaron “un acto sin precedentes”.

La dimensión de su conspiración con los medios locales de Miami y con los fingidos “periodistas” a los que financió con el presupuesto federal para que mintieran y crearan un ambiente de odio contra los Cinco, que los condenaba de antemano. Las imágenes de sus satélites espaciales que oculta hace quince años porque ellas muestran que el incidente del 24 de febrero de 1996 ocurrió en territorio cubano y por tanto sobre el mismo no tenía Washington jurisdicción alguna y en consecuencia carecía de base legal para acusar a nadie. Su negativa a que se admita el recurso de Habeas Corpus de Gerardo y a que se le conceda una audiencia en la que él pueda hablar y en la que el gobierno tenga que discutir abiertamente sus falsos alegatos. ¿A qué teme Washington?

La esencia de la actitud oficial norteamericana es el ocultamiento. Si poco o nada conocen los ciudadanos de ese país sobre este tema no podrán hacer esas preguntas elementales. Cuando conozcan la verdad ellos serán capaces de persuadir al Presidente Obama que haga lo que tiene que hacer: Poner en libertad a los Cinco, a todos y cada uno de ellos, sin condiciones.

Derribar el muro de silencio es por eso lo más importante. Tratemos de lograrlo por todos los medios posibles. Que horaden ese muro la canción, el poema, el amor.

La Habana, Septiembre 12, 2011
ACTO CENTRAL JORNADA DE SOLIDARIDAD CON LOS CINCO

Un millón de firmas para la libertad de los Cinco: Carta a Barack Obama

Cinco Héroes, antiterroristas cubanos

ML.González
Rebelión

Sr. Presidente, después de leer el cuento que usted dedica a sus hijas, cualquiera, inevitablemente, pensaría en ellas. En lo que habrán sentido ahora, cuando aún viven su niñez y adolescencia, y en lo que sentirán dentro de unos años, cuando quizás ya sean madres y quieran transmitirle su historia a sus propios hijos.

Presidente Obama, en su cuento, de bellas ilustraciones (1), usted les habla a Malia y a Natasha de los EEUU, de los hombres y mujeres que han impreso sus nombres en la Historia de ese país, tan diverso en culturas y razas, tan firme en sus luchas y, a la vez, tan señalado por el rastro de sangre de los pueblos que han sufrido o se han enfrentado a su poder de potencia económica y militar.

Les habla, Sr presidente, de Einstein, pero, como a él ya nos hemos acercado antes ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=133562 ), seguiremos la huella de algunos de sus compañeros en esta narración; por ejemplo, Toro Sentado.

Del combatiente de los pueblos originarios que se enfrentó y venció al ejército blanco de EEUU, dice usted, Sr presidente, que “pese a haber sido encarcelado, su sabiduría conmovió a muchas generaciones”. Afirma esto, Sr presidente, sin mencionar que Toro Sentado mantuvo hasta el final de su vida la lucha contra la opresión blanca estadounidense y que el ejemplo de su resistencia hizo que el director de la reserva india en la que vivía (Standing Rock) autorizara una operación policial en la que Toro Sentado cayó muerto a tiros.

Usted, Sr Presidente, no pudo hacer nada por el rebelde sioux, pero sí podría hacerlo por Leonard Peltier, líder indio estadounidense que lleva 34 años en la cárcel como parte de un proceso de escandalosa irregularidad http://www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar/spip.php?article42  sobre el que Amnistía Internacional se ha pronunciado, calificando a Peltier como preso político y pidiendo su liberación inmediata.

Sr. Presidente, pocas páginas más adelante, les dice usted a sus hijas que el Memorial a los Veteranos del Vietnam, diseñado por la arquitecta de origen chino Maya Lin, es un espacio para que, “recordando el pasado, hallemos la inspiración para mejorar el futuro”. Olvida, Sr. Presidente, hablarles de la barbarie que el ejército de EEUU cometió contra el pueblo vietnamita, bajo guía y amparo de los Gobiernos de Lyndon B. Johnson y Richard Nixon. Olvida, Sr presidente, decirles a Malia y a Natasha que cerca de 5 millones de vietnamitas resultaron expuestos al letal agente naranja, regado por la aviación estadounidense sobre territorio de Vietnam, y que, de ellos, más de 3 millones son víctimas hoy de sus efectos.

Usted, presidente Obama, no participó en ese crimen, pero podría, cosa que no ha hecho ningún Gobierno estadounidense, reconocer a las víctimas habidas entre el heroico pueblo de Vietnam.

César Chávez y Los Cinco

Usted, Sr. Presidente, dice después a sus niñas que Martin Luther King “nos enseñó a mostrar compasión universal”, pero no les habla de que Luther King fue un líder de los movimientos de masas que se rebeló y, desde el pacifismo, enfrentó a las leyes y prácticas racistas vigentes todavía en EEUU en las décadas de 1950 y 1960.

Usted, Sr presidente, no pudo investigar el asesinato (nunca esclarecido) del luchador negro, en 1968, pero ahora sí podría influir para que Mumia Abu-Jamal, líder negro también estadounidense, en prisión desde hace 29 años, salga del corredor de la muerte y tenga un nuevo juicio; esta vez con las garantías jurídicas a las que tiene derecho y que fueron violadas cuando lo condenaron, sin pruebas, a la pena capital, en 1982 ( www.Amnesty.org/en/library/info/AMR51/001/2000 ).

Presidente Obama, casi al final del relato se refiere usted a un obrero, a un emigrante mejicano, del que exalta la consigna que él popularizara entre los campesinos pobres que cultivaban la tierra del sur de EEUU; una consigna que resume la fuerza del pueblo trabajador frente al poder del capital y sus empresas.

De César Chávez, Sr. presidente, les dice usted a sus hijas que solía alentar a sus compañeros de lucha con una frase tan sencilla como inabarcable en su alcance: Yes, you can! (¡Sí, tú puedes!).

Presidente Obama, las palabras de César Chávez nos llevan, al final de esta carta, a hablarle, como usted mismo hace en la misiva a sus hijas, del papel que algunos gobernantes de su país han jugado en la construcción de la historia de EEUU.

A ellas, a Malia y a Natasha, usted les cuenta del camino marcado por Lincoln, un camino que no fue fácil, pero que es el que transitan los líderes a los que sus pueblos reconocen como grandes.

Ese camino, presidente Obama, es el de la justicia y usted puede trazar una nueva línea en su recorrido.

Dentro de pocos días, presidente, se cumplirán 13 años desde que cinco revolucionarios cubanos, luchadores antiterroristas, fueran ilegalmente detenidos en Miami por informar al Gobierno de Cuba (información a la que también tuvo acceso EEUU) de los atentados que organizaciones mafiosas radicadas en Florida planeaban perpetrar contra el pueblo cubano.

Condenados en un juicio esperpéntico, plagado de irregularidades procesales y violaciones de derecho, a penas que alcanzan las dos cadenas perpetuas, los Cinco han hecho nacer, desde sus celdas, uno de los mayores movimientos de solidaridad internacional que se hayan conocido.

Sr. presidente, una parte de ese movimiento de solidaridad le hará llegar a usted, el próximo 12 de septiembre, una carta que, si bien ahora no sé si ha sido firmada por un millón de personas en Europa, lo que sí sé es que ya es conocida por muchos millones.

La carta, presidente Obama, pide de usted que ejerza la clemencia ejecutiva (cuya potestad le concede la Constitución de EEUU) y libere a Los Cinco.

En ella, Sr. presidente, se pide, en suma, de usted que haga lo que, en su tiempo y en sus circunstancias, decidió hacer Lincoln: justicia.

Esa, presidente Obama, sería la mejor Historia, en su caso escrita con mayúsculas, que sus hijas podrían contar de usted cuando sean madres: que sí, que el primer presidente negro de EEUU pudo hacer justicia, y la hizo.

(*) Tu firma sigue siendo necesaria: www.libertadparaloscinco.org.es

Notas:

(1) Barack Obama, A ti te canto. Una carta a mis hijas. Ilustraciones de Loren Long. Ed. Roca Junior. 2011.

//


Cuba Rompiendo el silencio, una serie sobre Los Cinco. (V) [HQ]

"Hemos sido víctimas de una colosal injusticia..." René, Gerardo, Ramón, Antonio Fernando. Conozca esta historia, compártala con sus familiares y amigos. Ayude a romper el muro de silencio alrededor del caso de Los Cinco luchadores antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González, prisioneros injustamente en cárceles de Estados Unidos, desde 1998. Ellos no son espías, luchaban por salvar la vida de cubanos y norteamericanos, enfrentaban las acciones terroristas de grupos radicados en el sur de la Florida.