Aumenta el número de cotorras cubanas en Villa Clara
Bandos conformados por más de 80 cotorras cubanas demuestran la recuperación de esa especie en el Área Protegida Hanabanilla, luego de la ejecución de un programa de preservación por más de una década.
Rafael García, técnico de fauna, explicó a la AIN que cuando comenzaron las labores conservacionistas los grupos apenas sobrepasaban las 15 parejas.
Este incremento se debe fundamentalmente al trabajo de educación ambiental realizado con los vecinos de la zona, quienes devienen entes activos en el cuidado de las aves, relató.
Así se erradicó el robo de pichones y la caza furtiva de los individuos jóvenes cuando comienzan a volar, comentó.
La protección de estos animales se mantiene durante los 12 meses, pero entre abril y mayo se extreman las acciones porque es la etapa en la que las parejas buscan nidos para poner sus huevos, explicó.
Estas aves endémicas de Cuba están severamente afectadas por la depredación del hombre y cuentan en el país con protección legal, la cual prohíbe y sanciona su venta, aseveró.
Lograr puestas superiores a los dos huevos por pareja es el objetivo principal del proyecto, para acercarse al índice de natalidad en el municipio especial de la Isla de la Juventud, donde el promedio de nacimientos oscila entre cuatro y cinco pichones por nido, concluyó.
José Antonio Santos, de la Empresa para la Protección de la Fauna y la Flora, comentó que en el área de Hanabanilla, junto a las cotorras habitan el tocororo, el sijú, y los carpinteros, los que compiten por los huecos de los troncos de las palmas para colocar sus huevos y criar los polluelos.
Con el objetivo de ayudar a las aves, colocaron un centenar de nidos artificiales y abrieron unos 200 huecos en palmas secas y verdes, los que tuvieron buena aceptación entre los pájaros y redujo la disputa por el hábitat.
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